Entre 1951 y 1980 se da la inmigración de los cuáqueros, quienes provenientes de Estados Unidos huían de la guerra buscando un mejor futuro para sus familias, en un lugar de paz. Estos introdujeron la ganadería de leche, la producción hidroeléctrica, entre otras actividades. Se da la creación de la Reserva de Monteverde como medio de asegurarse la protección del bosque nuboso y el recurso hídrico, con ello asegurando el agua para las futuras generaciones.
Entre 1981 y 1990 es fundado por parte de mujeres de la zona, el Comité de Artesanías de Santa Elena-Monteverde (CASEM) que es un ejemplo de ecoturismo sostenible y en respuesta a la necesidad de las mujeres les permite combinar, el cuido de los niños con una actividad económica. Al mismo tiempo se dan los primeros avances en la actividad turística, que actualmente constituye la base de la economía del la zona.
El crecimiento urbano de Monteverde se ha dado sin contar con un plan regulador, lo cual ha puesto en riesgo su principal atractivo, el Bosque Nuboso. Pero gracias a un grupo de empresarios de la zona, que se preocupan por la condición del medio ambiente, están implementando en sus empresas prácticas que son ambientalmente amigables, en conjunto con la proyección social, forjando el crecimiento profesional de sus colaboradores, para lograr como resultado, la satisfacción de cada uno de sus clientes, con el fin de mantener el nombre de Monteverde como un destino en el cual toda persona que nos visite se pueda reencontrar con la naturaleza en su mayor expresión.